| BREVE HISTORIA DE LA HERMANDAD SACRAMENTAL Y DE ANIMAS. Sobre la fundación y origen de la Hermandad Sacramental de Santiago, no existen datos concretos. Es cierto, como se dice en su grande y Postrero protocolo de 1773 (fol. 9), que "nuestro muy Santo Padre Paulo, Papa tercio, movido de espíritu de Dios, viendo el poco fervor y reverencia con que servíamos a tan alto Señor, quiso instituir y de hecho instituyó el año de mil quinientos cuarenta y seis de su Pontificado (sic) la presente Hermandad y Cofradía, en la cual quiere y ordena que entren todas las personas, así hombres como mujeres sin excepción alguna, pues el mismo Dios (en cuyo servicio se hace esta Hermandad y Cofradía), que instituyó este Santo Sacramento admirable, no excluyó a Judas sabiendo que era malo, de arte que quiere que así buenos como malos participen y puedan gozar de las gracias e indulgencias y perdones, como más a la larga se contiene en la Bula y sumario que Su Santidad envió a esta Villa; y lo que más nos pide y a más nos exhorta Su Santidad es (que) en las procesiones, misas y sermones que se hicieren del Santísimo Sacramento, trabajen los cofrades en hallarse presentes, particularmente cuando sale a visitar a los enfermos". Pero también es cierto que en el no 3 del citado protocolo (fol. 33 y vt°) se habla de "una huerta de arboleda y legumbres, con su noria y demás pertrechos corrientes, en esta Villa, en el Arrabal Mayor, calle de la Corredera; y se expresa en el asiento que la vendió Isabel Fernández, viuda de Juan Millán, en 21 de Octubre de 1507, al presbítero Pedro Fernández Pacheco, con cargo de un tributo anual de 1.050 maravedíes a las Sacramentales de Santa María y Santiago, por mitad 525 maravedíes a cada una, para el gasto de cera". Por consiguiente, cabe pensar y no sin razón que en 1.507 ya existían y actuaban las Sacramentales de las dos parroquias utreranas, y que tanto la de Santa María como la de Santiago, aquejadas de una vida mal organizada, lánguida y poco fervorosa, se rehicieran con sendas bulas pontificias, suscritas ambas de mano de Paulo III y fechadas en 1541 la de Santa María y en 1546 la de Santiago.

SIMPECADO SACRAMENTAL Es indudable que la existencia de una cofradía determina la necesidad de unas Reglas para su buena marcha y gobierno. Y la Sacramental de Santiago las tuvo con toda seguridad y anteriores al año 1574, porque en el mencionado protocolo (fol. 22 vt°) se alude a un traslado o copia de ellas: "sacóse este traslado en 20 dias del mes de Abril del año 1574"; y un poco más adelante: "el traslado se sacó del libro antiguo que por gracia del Santísimo Sacramento se acertó a leer, con el cual va corregido bien y fielmente, de mano del Ledo. Diego García Posaderos.." Hacia 1649 y según puede deducirse, estas Reglas desaparecieron, conforme expresa el mentado protocolo (fol. 3): "la cual (Regla), en el año del mal contagio (el citado) que padeció esta Villa, se perdió con otros muchos papeles..." y la Cofradía, sin darse mucha prisa, veinte y dos años después, redactó unas Reglas nuevas (protocolo, fols. 3 al 7), alegando la pérdida referida; y "ahora se han hecho por los hermanos y oficiales los capítulos de la Regla que presento y juro. A vuestra merced pido y suplico mande verla y aprobarla, interponiendo su autoridad y judicial decreto para su validación; y conceder licencia para que se imprima en forma decente con la insignia del Santísimo Sacramento, pido justicia, etc." Tras la invocación a la Trinidad y a María Inmaculada, el titulo: "Instrucción y Reglas, capítulos de la Esclavitud de hermanos del Santísimo Sacramento de la Eucaristía, sita en la Iglesia Parroquial del Sr. Santiago de la Villa de Utrera, ad laudem et gloriam et honorem Domini nostri Jesuchristi, et Sanctiesimi Sacramenti Eucaristías, et Sanctiesimas Virginia Marias, absque originalis peccati labe in primo instanti conceptas, et Sanctorum omnium". Sigue una breve epístola o prólogo que da entrada a los 24 capítulos de la Regla, y termina en la fecha del 18 de noviembre de 1671. El informe del Fiscal del Arzobispado es de 18 de enero de 1672. Y la aprobación del Provisor y Vicario General está firmada a 23 del mismo enero. Conste lo referido de un testimonio del notario apostólico Diego Muñoz de Alcalá, autorizado a 26 de abril de 1673. De estas Reglas usó la Sacramental durante un siglo menos dos años, porque es lo cierto que en 1770, a consecuencia de haberse presentado ante la Real Cámara una denuncia por el Generalato de la Orden de los Mínimos, respecto al "desorden y escándalo con que se celebraba la procesión de la imagen de la Consolación en el convento de Mínimos de S. Francisco de Paula", fueron tomadas varias providencias; entre ellas, una sensacional: la de "dar orden al Teniente de Asistente de Sevilla para que recogiese y remitiese todas las constituciones de cofradías que hubiese en dicha villa de Utrera, con las licencias de su erección... previniendo a los hermanos mayores, priores o superiores de dichas cofradías, que en caso de no tener nuestra Real aprobación, no se juntasen ni dispusiesen cosa alguna...". El golpe fue mortal e injusto; se abrió expediente y al fin, en 8 de diciembre de 1773, se remitieron al Consejo Real las reglas y documentos recogidos. La Hermandad de Santa Ana, las Sacramentales de ambas parroquias y también las dos cofradías de Animas, acudieron al Consejo pidiendo al Rey que les diese, al menos, licencia provisional hasta tanto se resolviera el expediente;
con ello se consiguió que el expediente se fraccionara en tantos subexpedientes como hermandades y cofradías se estimaran afectadas por la real medida. Vio,- al fin, al Consejo "lo respectivo a la cofradía Sacramental de Santiago de Utrera, y mandó las actuaciones a la Audiencia de Grados de Sevilla, el 4 de noviembre de 1786, proveyendo que se oyera a la Hermandad y al Fiscal del citado Tribunal. El resultado fue que las Reglas de 1671 "necesitaban casi una total reforma por su mala disposición" y por ello se ordenó al Teniente de Asistente de la Villa de Utrera que en juntas que celebrase con asistencia de los hermanos, diputados y el Síndico Personero del Común, dispusiesen otras con los requisitos y capítulos conducentes a su estado 'y circunstancias. Se soportó la injusta intromisión y el manifiesto abuso de la autoridad real y, en 29 de julio de 1789, fueron aprobadas las nuevas Reglas, que nos han servido casi hasta nuestros días, adicionadas con variantes de acuerdos generales y normas de carácter consuetudinario. La organización de la Hermandad no brilló con grandes resplandores siglos XVI y XVII. Si hoy la Sacramental es fundamentalmente hermandad de legos, en aquellos tiempos formaban también parte de ella los clérigos; y, por cierto, no eran pocos los curas que integraban el clero parroquial. No hubo Claveria como hoy: sólo actuaban el Rector y los Consiliarios. En 1628 eran éstos dieciséis, mitad clérigos y seglares, que se renovaban a su vez por mitad en cada año y grupo. En la junta o cabildo de 20 de Diciembre de dicho año quedó la mesa de gobierno asi:
Clérigos antiguos: El Ledo. Alonso Pacheco de Ocaña. El Ledo. Francisco de Mérida. El Ledo. Pedro de Ocaña. El Ledo. Diego de Reyes. Clérigos nuevos: El Ledo. Gabriel Prieto. El Ledo. Pedro Esteban Solis. El Ledo. Francisco Carrasco. El Ledo. Luis Guiral. Seglares antiguos: Juan Millán de Bohórquez. Don Marcos de Guzmán. Don Antonio de Mesa. Francisco Alvarez de Bohórquez el menor. Seglares nuevos: Francisco de Coria Santaella. Bartolomé de Nava. Andrés de Cazorla. Juan de Mures Pompas. Pero no se pasa mucho tiempo sin que se produzca una novedad en el número de miembros directivos: en cabildo de primero de mayo de 1639 se habla ya de los "hermanos mayores que llaman de los doce", a los que se cita posteriormente con el curioso titulo de "dociliarios". Pero no se aclara nada sobre claveria o junta de gobierno y en esa ignorancia hemos de quedar. Sólo dos disposiciones de las reglas más antiguas nos son conocidas: la primera, que el titular del oficio de Rector habría de ser el más antiguo entre los presbíteros; y la segunda, que los hermanos "de los doce" habrían de ser parroquianos de Santiago. El resto de los hermanos integraba, con los miembros ya citados, el cuerpo de la Sacramental. No hubieron de ser muchos y tenían tanto sus derechos y el goce de bienes espirituales, como sus obligaciones de asistencia a cultos, acompañamiento del Santísimo en sus salidas y pago de cuotas. La cuota se reducía al pago de cinco maravedíes al año, cantidad tan exigua como ridicula; y a pesar de ello, no se pagaba: "Por cuanto a esta Santa Cofradía se le deben muchos maravedíes de la limosna de los cinco maravedíes que se paga cada año por cada hermano, se vaya a cobrar y que para esto vayan por semanas, que será la primera desde el lunes nueve días de este presente mes" (Cabildo de 3 de abril de 1584). Esta diligencia de salidas y cobranza se llamaban "averiguaciones" y a ellas estaban sujetos los hermanos por turno; hay constancia de éstos en 17 de Abril de 1588: "se cargaron al mayordomo Pedro Díaz 123 reales de la limosna que se llegó por las calles, de los 5 maravedíes, que se cobró para la dicha Cofradía en diferentes días". Si bien había libros de actas de Cabildo y cuentas indistintamente, pronto se vio la conveniencia y la necesidad de que la Esclavitud comprara un libro grande" para que se pongan en él todos los hermanos y cofrades que hay en la parroquia y que se paguen los maravedíes que suelen pagar en cada un año para la cera de la Cofradía" (29-X-1600). Las cuentas rendidas en 22 de enero de 1602 nos aseguran que se pagaron, a Juan Alonso, maestro de escuela, los maravedíes convenidos por escribir este primer libro de hermanos de la Sacramental. Bueno será, por mera curiosidad, dejar ahora una relación de los primeros Rectores de la Hermandad, todos sacerdotes, por supuesto, hasta el año 1600:
Alonso Mateos Candilejo, 1" vez (6-1-1583). Bartolomé de Bonilla, I» vez (17-X-1583). Gonzalo Martín de Montesdeoca (8-XII-1584). Bartolomé de Bonilla, 2" vez (3-X-1585). Alonso Mateos Candilejo, 2" vez (26-X-1586). Rodrigo Jiménez, 1" vez (21-IX-1587). Bartolomé de Bonilla, 3" vez (9-X-1588). Antonio Merino de Solis, la vez (22-1-1590). Pedro de Miranda (ll-XI-1590). Pedro de la Barrera (17-VI-1592). Alonso Ramos (21-X-1592). Rodrigo Jiménez, 2" vez (1-1-1594). Ledo. Pablo Navajas (8-1-1595). Antonio Merino de Solis, 2a vez (8-II-1596). Ledo. Cristóbal García de Avila (8-XII-1598). Cristóbal Jiménez Valderrama (23-IV-1600). Gonzalo de la Torre (29-X-1600). Total, 17 rectorados. También vale la pena una relación de los primeros hermanos conocidos que nos precedieron en la fe y en el amor a Jesús Sacramentado, y que merecen nuestro recuerdo. Para cada uno de ellos se indican los años limites de su paso por la Hermandad, según los datos habidos:
Alonso García Prieto (1583). Alonso de Coria Jiménez (1583-1596). Pedro Díaz Bustamante (1583-1595). Miguel Hernández Amigo (1583). Alonso Mateos Candilejo (1583-1587). Bartolomé de Bonilla (1583-1589). Diego de Cantillana (1583-1586). Martín Hernández de la Torre (1583-1587). Juan Sánchez Familiar (1583-1590). Juan Sánchez de Mérida (1583-1585). Pedro de la Barrera (1584-1642). Gonzalo Domínguez Pérez (1584). Rodrigo Jiménez (1584-1594). Juan Labrador (1584). Juan Márquez (1584). Marcos Pérez del Arahal (1584-1598). Antonio Merino de Solis (1584-1597). Diego de Pinos (1584-1600. Un hermano ejemplar: no tuvo ni una falta de asistencia a las juntas). Francisco Díaz de Vergara (1584-1611). Diego Diaz de Valer (1584-1602). Alonso Altamirano (1584-1596). Ledo. Bartolomé Diaz Guiral (1584-1609). Gonzalo Martín de Montesdeoca (1584-1585). Luis de Montesdeoca (1584). Diego Casinos (1585-1592). Total, 25 hermanos. Mayor ignorancia nos asalta cuando tratamos de averiguar las primeras andaduras de la Hermandad de las Animas Benditas del Purgatorio, de Santiago, puesto que de ella no se conservan papeles y si algunos libros muy avanzados de fecha. Parece fuera de dudas que ya en el siglo XVI se hallaba constituida y tenia vida propia. Pero la primera noticia escrita que tenemos de ella es de 11 de junio de 1679, fecha de la celebración de un cabildo en el que figura unida con la Sacramental. Antes, sin embargo, consta que se celebraban cultos exequiales por los fieles difuntos, muy propios de una cofradía de Animas, pero nada más. El cabildo citado se reunió para señalar y elegir los cinco días de jubileo que habían sido concedidos a ambas hermandades por el Papa Inocencio X en 13 de octubre de 1677. Estos días fueron los siguientes: la Ascensión del Señor; el último día de la octava de Corpus; el tercer día de la octava de Santiago, patrón de España; el día de la fiesta de su traslación; y el primer domingo de Cuaresma. Eran hermanos mayores en la fecha Pedro Rodríguez, de la Sacramental, y Diego Martín de Santiago, de la cofradía de Animas. Esta unión entre ambas entidades se mantuvo hasta nuestros días, aunque las Reglas de ambas fueran aprobadas por separado en el expediente general de 1770-1789, de que hemos hablado. No obstante, esta Hermandad tuvo su sala de hermanos a j los pies de la iglesia, mano derecha, incluso con su altar privado, en ! tanto que la Sacramental usaba su sala propia en que hoy celebra sus actos, detrás del altar mayor parroquial. Damos ahora un breve repaso a las actividades espirituales de la Esclavitud, haciendo un recuento de sus cultos. A) Visita del Sacramento a los enfermos.
Era de las principales obligaciones. Hay un acuerdo interesante de 9 de noviembre de 1642: "atento a que Su Majestad de Cristo nuestro Señor Sacramentado sale con muy poca autoridad y veneración y con mucha incidencia, que Diego de Ortega y Jerónimo de Arroyo y Juan de la Torre y yo el presidente escribano, salgan por la parroquia y a las personas devotas particulares, parroquianos de ella, les propongan la necesidad que hay de que el Santísimo Sacramento salga con ostentación y majestad como es justo; y pidan (que) acudan con alguna limosna para ayudar a pagar los ministriles que acordarán que acompañen al Santísimo Sacramento todas las veces que Su Majestad saliera a visitar algún enfermo". La Hermandad se ha preocupado hasta nuestros días de este esplendor en las visitas del Señor Sacramentado a los enfermos de la feligresía (procesión de impedidos). B) Los domingos terceros.
Del cabildo de 4 de agosto de 1642 se deduce que la parroquia festejaba solemnemente a Jesús Sacramentado todos los domingos terceros de cada mes, razón por la cual la Hermandad acordó que uno de los doce hermanos mayores asistiese a estos cultos llevando estandarte o representación de la Sacramental. Luego estos cultos pasaron a ser obligación de la Esclavitud. C) Honras y sufragios por los difuntos.
La primera noticia sobre estos cultos y obligación de regla es de 8 de diciembre de 1584; el acuerdo decía: "Acordaron que se haga una fiesta por todos los hermanos de la cofradía del Santísimo Sacramento con toda solemnidad y su sermón y lo que más convenga para la dicha fiesta; y que esta fiesta se le comete al dicho Pedro Diaz, mayordomo de la dicha Cofradía, para que haga la dicha fiesta y tenga cuenta y razón de lo que se gastare en ella". Al año siguiente, se hizo la fiesta otra vez el primero de noviembre; predicó en ella el P. Guardián de San Francisco y se le dieron once reales de estipendio. En 9 de octubre de 1588 se preocupaba la Hermandad de las misas de sufragios; en cuentas de la fecha se pagaron 24 reales por doce misas que se dijeron por los hermanos y por las ánimas del Purgatorio. Parece andar ya por aquí la Hermandad de Animas. El 9 de diciembre de 1600 hubo honras por los hermanos; se le dio limosna de 12 reales al predicador carmelita fray Gregorio de Carvajal; se le pagaron al sacristán 25 reales por sus trabajos; cobra el escultor Sebastián de Barahona 20 reales por tres cuadros que pintó para el túmulo de las honras; y se gastaron 437 reales en cera que cobró el cerero Benito Jiménez. El cabildo de 11 de noviembre de 1607 se acordó hacer "la fiesta de Todos los Santos por las ánimas de los hermanos difuntos como se suele hacer en los años pasados; y convidar predicador... y lo demás que fuere menester" (la fecha del acuerdo da a entender que la fiesta acostumbrada de primero de noviembre se había demorado, no se sabe por qué). Y es casi cuarenta años después, en 9 de noviembre de 1642, cuando las honras por los difuntos se perfilan y cumplen con todo boato y esplendor: el Mayordomo dijo que "sus mercedes acordasen quién había de predicar el sermón de las honras y funeral que esta Cofradía tiene costumbre de hacer en cada un año por los hermanos difuntos de ella; y que asimismo acordasen qué cera y ofrenda de pan y vino había de dar. Y habiéndolo conferido entre si y votado, acordaron que el dicho Diego de Martos, mayordomo, vaya al convento de nuestra Señora de Consolación, extramuros de esta Villa y en nombre de dichos hermanos mayores convide al P. Lector fray Juan Gil para que predique el dicho sermón, advirtiéndole que ha de estar Su Majestad descubierto en público; y que encargue asimismo en su sermón a todos los fieles (que) acudan con su limosna a la dicha Cofradía para ayuda al gasto de la cera y demás obligaciones; y que en cuanto al domo y pompa del dicho funeral, lo haga lo más curioso que pueda ser, adornando el túmulo con paños negros y frontale. Y que atento que el palio bueno que esta dicha Cofradía tiene ha de servir con las seis varas de plata en la procesión que en fin de la misa mayor se acostumbra hacer, y porque se haga todo con el lucimiento que a tan gran Señor se requiere, ordenaron que el dicho Diego de Martos, como mayordomo de esta Cofradía, pida el estandarte de color rosado a Pedro Clavijo, hermano mayor y despositario de los bienes de la cofradía de Nuestra Señora del Rosario, para que con él se cubra el túmulo, y se adorne con toda pompa, asi de hachas de cera amarilla como cera blanca. Y que esté en todo majestuoso y cumplido. Y que en cuanto a la ofrenda de pan y vino que de tiempo inmemorial y de muchos años siempre se ha hecho y dado, acordaron que se cumpla y guarde la loable costumbre que los demás hermanos sus antecesores han tenido y observado, que es amasándose pan y repartiéndolo entre los señores Curas y beneficiados y capellanes de la dicha iglesia, porque asiste a las vísperas y misa que en cada un año esta Cofradía manda decir y cantar por los dichos hermanos difuntos. Y que se compre asimismo el vino que se da para la dicha ofrenda. Y que en todo guarde y cumpla la costumbre que siempre se ha tenido". La ofrenda del pan y el vino nos es conocida en su detalle por las cuentas del año 1641 anterior: se gastaron 30 reales de una fanega de trigo y molienda, amasado, escogido y hornera; y una arroba de vino; y hechura de bollos que mandó hacer... para la ofrenda de Curas y capellanes de la dicha iglesia". D) El triduo de Carnaval.
Empezamos a saber de estos cultos por el acuerdo consignado en acta del cabildo de 22 de octubre de 1617: "Item se dijo que por cuanto es loable costumbre en la dicha Cofradía por la devoción de los dichos cofrades y demás pueblo fiel, que los tres días de carnestolendas, domingo, lunes y martes, el Santísimo Sacramento de la Eucaristía esté descubierto donde acuden los parroquianos de esta parroquia y otras personas; y para que esto se haga con más devoción y frecuentación, fueron de parecer y se le encargó al Ledo. Miguel Romero Hermoso, mayordomo de esta Cofradía, haga la dicha fiesta con la solemnidad siguiente: que vaya a la ciudad de Sevilla y en ella concierte una copia de ministriles que sea tal cual conviene para la dicha solemnidad, trayendo perfumes; y convide dos predicadores para lunes y martes en esta Villa, los que a propósito la parecieren. Y gaste en el adorno y lumbres del tiempo que el Santísimo Sacramento estuviere descubierto la cera blanca que conviniere para que esté con adorno; y si fuera de la costumbre que la limosna de los dichos sermones se paga del caudal de esta Cofradía así se haga; y si no, a cuenta de los esclavos del Santísimo Sacramento, como se suele hacer". Un cuarto de siglo después (1 de abril de 1641) se sabe que a Juan Guerra, sacristán menor de Santiago, se le pagaron "25 reales por el trabajo de colgar la iglesia y aderezar los altares de la capilla mayor para los tres días de carnestolendas de este año". Tales alteres eran portátiles y de ocasión; efectivamente, en cuentas del año siguiente se dice que el sacristán hacía los altares y aparece justificado el gasto que se hizo en alfileres, clavos pequeños, tachuelas, cordeles y traídas y vueltas de maderas y frontales. Hay constancia por las mismas fechas de que Juan Ramos de Salas pagó a la Hermandad 15 ducados de un tributo impuesto para pagar los gastos de la fiesta de Carnestolendas. E) La fiesta del Corpus y su octava.
Los cultos que con más amor y mayor esplendor celebraba la Esclavitud eran los de la festividad del Corpus Christi y su octava. Sobre este tema hemos de limitar mucho los datos que puedan ser aportados, porque son los más numerosos. Empezando por el año 1584, se lee en el acta del cabildo de 8 de junio que se han de dar a Pedro de la Barrera 80 reales para ayuda a hacer la fiesta de la octava del Santísimo Sacramento, trayendo mandamiento del Señor Provisor de Sevilla para hacer la dicha fiesta y esto se le dé. Y mandaron al Mayordomo de la dicha Cofradía dé este dinero y tome carta de pago de ellos y no de otra manera. Cuatro años después, el 9 de octubre, el Mayordomo "dio y pagó y gastó en la primera velá que se hizo del Santísimo Sacramento en esta iglesia y en ciertos gastos que se hicieron en la octava del Santísimo Sacramento, 40 reales". En la cuenta tomada el 8 de octubre de 1589 consta que la Hermandad pagó en la procesión de dicho año a Bartolomé de Bonilla y a Antonio Merino de Solís, por llevar la custodia el día de Corpus Christi, 6 reales. Parece claro que todavía no había custodias procesionales, como también que lo que a la Esclavitud de Santiago le importaba más era la fiesta de la octava. Quizás el clero de Santa María andaba ya tras la exclusiva de la función principal del jueves. La procesión debía tener su solemnidad: se esparcían, para alfombrar las calles, varias cargas de arrayán (a 4 reales la carga) y juncia (la carga a 3 reales); se incensaba al Santísimo con frecuencia (el incienso a 113 maravedíes la libra) y se derrochaba la cera (a 4 reales y 24 maravedíes la libra). En cabildo de 17 de Junio de 1592 hay acuerdo de celebrar la octava de Corpus con toda la "solemnidad y pompa que fuera conveniente a tal fiesta, con danzas y ministriles y cantores y colgar la dicha iglesia". Y el 21 de octubre del mismo año se acordó dar "a Hernando Franco, maestro de danzas, 402 reales, de dos danzas que se trajeron de Sevilla para la fiesta del Santísimo"; y "a Pedro Jiménez, carretero, 88 reales de acarretos de llevar y traer la plata y doseles y ropa que se trajo para hacer la fiesta del Santísimo Sacramento"; y a "los ministriles (músicos-cantores), por la misma fiesta, se les dieron 198 reales"; y finalmente, "a Juan Gutiérrez Ventosilla, clérigo, 76 reales para ir y venir a Sevilla a solicitar y hacer traer las danzas y ministriles; y si más otra cosa le pareciere para hacer esta fiesta, la haga como mejor sea y más Dios sea servido; y que tenga cuenta y razón de lo que gastare". Parece siempre como si no corriera el tiempo ni pasaran los años. A lo largo de la historia de la Hermandad no hay más novedades, se exceptúa la procesión del Domingo infraoctava del Corpus, o Corpus chico, que por no se sabe qué privilego se ha hecho siempre por la tarde para recogerse antes del toque de oración, y la custodia de plata de los plateros Carrila y Palomino, ya en el siglo XIX. Si acaso, también, el pleito que el clero de Santa María movió y sostuvo contra la Esclavitud sobre celebración de la octava del Corpus, para actuar en el cual, a nombre de la Hermandad, se dio poder al Ledo. Miguel Monje de la Parra, en 21 de enero de 1611. El Movimiento de fondos de la Hermandad se reflejaba en las cuentas, que nunca se tomaba con regularidad, siendo, como eran frecuentes los cambios de mayordomos, y diversos los tiempos de desempeño de sus cargos. El Rector, con algunos diputados o censores de cuentas nombrados al efecto, recibían del mayordomo cuentadante sus explicaciones y examinaban los justificantes. Generalmente, las cuentas eran aprobadas sin nota desfavorable, con el visto bueno a sus tiempos del Señor Visitador del Arzobispado. La monotonía de los conceptos de ingresos y gastos (el cargo y la data, se decía en aquellos tiempos) es casi insoportable por su persistencia y reiteración; tan sólo podría llamar la atención el casi imperceptible coste de la vida en aumento. Por eso a mero titulo de curiosidad, damos a continuación los resúmenes de tres cuentas rendidas con intervalos de diez años aproximadamente. En 17-octubre-1583, mayordomo Alonso García Prieto (las rinde su heredera): Ingresos ........................... 39.077 mrs.
Gastos ............................ 15.048 mrs.
A favor de la Hermandad ........ 24.029 mrs. En 3-junio-1592, mayordomo Juan Gutiérrez Ventosilla: Ingresos ........................... 32.572 mrs. Gastos ............................ 29.738 mrs.
A favor de la Hermandad ........ 2.834 mrs. En 22-enero-1602, mayordomo Pedro Fernández de Avila: Ingresos ........................... 27.097 mrs.
Gastos ............................ 21.692 mrs.
A favor de la Hermandad ......... 5.405 mrs. El desenvolvimiento de la Hermandad dejó, pues, bastante que desear siempre, y a pesar de que desde muy temprano tuvo su protocolo, con relación de sus bienes y rentas, la administración se caracterizó por su abandono y poca eficiencia. Los ingresos fueron, por una parte, la averiguación, cuota o limosna a que estaban obligados los hermanos cada año; y también las limosnas de cera y las mandas y legados que venían a engrosar el protocolo de las fincas, bienes y derechos de la Hermandad. Claro que se podían contar otros ingresos y recaudaciones dinerarias, como la que llevaba a cabo un devoto de la cofradía, curiosa por demás: en cuentas de 5 de febrero de 1643 se cargaron al mayordomo "cincuenta reales que parece haber recibido en tres partidas de Alonso de Fuentes, de la limosna que el dicho Fuentes pedía de noche para esta cofradía". Y también merece especial mención el arca de las limosnas para cera, o simplemente de la cera; - cuando se abría, de vez en cuando, siempre en presencia de varios hermanos y del escribano, se contaba el dinero y se hacia cargo de la suma el mayordomo: en 22 de enero de 1584 se le cargaron 125 reales; en 1° de julio de 1590 se le entregaron 78 reales; en 13 de octubre de 1599 se contaron 394 reales y se entregaron "a DiegoGarcía Sánchez, cerero, para su cuenta de la cera que ha dado a esta cofradía". Y andando el tiempo, subió la recaudación: en 18 de septiembre de 1640 se habían recogido 242 reales y en 28 de diciembre del mismo año se cargaron al mayordomo 538 reales. El primer protocolo de la Hermandad Sacramental se ha de fechar a 17 de octubre de 1583, y constaba de 18 números: 1.- Un tributo de 1.428 maravedíes, a cargo de Isabel Alonso, la Gordilla, al año.
2.- Otro de 525 maravedíes anuales, que pagaba Diego Martín Maldonado.
3.- Otro anual de 714 maravedíes, a cargo de Juan Ramos.
4.- Otro de 200 maravedíes año, que pagaba Alonso de Arriaza.
5.- Otro de 60 maravedíes y medio, a cargo de Pedro Martín, de Los Palacios.
6.- Otro de 800 maravedíes año, que pagaba Alonso Hernández Alcaide.
7.- Otro también anual de 1.739 mavaredies, a cargo del escribano Martín Guisado.
8.- Otro de 1.500 maravedíes año, a cargo de Andrés López.
9.- Otro de 170 maravedíes, contra Mencia Hernández.
10.- Otro de 572 maravedíes y medio que pagaba la mujer de
Pedro García Dentado.
11.- Otro de 97 maravedíes, a cargo de Alonso Hernández
Toribio.
12.- Otro de 217 maravedíes año, contra la mujer de Alonso
Medina.
13.- Otro de 802 maravedíes y medio, contra Juan Sánchez
Moguer y su mujer.
14.- Otro de 102 maravedíes, a cargo de Bartolomé Ruiz,
trabajador.
15.- Otro, anual como los anteriores, de 1.339 maravedíes, que
había de satisfacer Diego de Zamora.
16.- Otro de 34, contra Ana García, viuda de Alonso Gómez.
17.- Otro de 374 maravedíes, a cargo de Lázaro González.
18.- Otro de 1.875 maravedíes contra Elvira Guillen, mujer de
Jerónimo Alonso. Recién nacido el siglo XVII -en 22 de enero de 1602- seguían siendo dieciocho los números del protocolo, pero habían cambiado casi totalmente los nombres de los obligados al pago de los tributos. Treinta años después, se acordó la confección de un libro-protocolo completo, que estaba haciendo falta; y seguramente, por abandono o pereza, se demoró lo acordado tanto, que ocho años después, en 1° de mayo de 1639, volvieron los hermanos a acordar que se hiciera el citado protocolo. Pero el gran protocolo, del que ya tenemos noticia, y después del cual no ha quedado constancia ni recuerdo de otras relaciones de bienes de la Hermandad, pertenece ya al siglo XVIII; en él hay una detalladísima noticia de casas, rentas, obras pías, memorias de misas, fundaciones, fincas rústicas, huertas y toda clase de tributos y modalidades de los mismos. Dar noticias de todo el libro seria cosa de nunca acabar, por lo que cito a continuación el número más curioso de todos los que cuenta, el relativo a la Sala de Hermanos de la Sacramental: "No 59.- Es una sala que tiene esta Esclavitud en esta Iglesia del Sr. Santiago, Parroquial más antigua de esta Villa, en el paso de las Sacristías, tras del altar mayor, donde celebra sus Juntas y Cabildos y tiene el Panteón y enterramiento de sus esclavos cofrades la que le pertenece por adjudicación que se le hizo por la fábrica de dicha Iglesia del sitio en que se labró por esta Esclavitud, en escritura de 20 de Marzo de 1661, ante Miguel Jiménez Gordillo, escribano público que fue de esta Vila, folio 84, con el cargo y gravamen de dar en cada un año a dicha fábrica seis libras de cera labrada para el Monumento que se pone la Semana Santa; de cuya escritura hay una copia autorizada en el archivo. En el año de 1798, se renovó y redujo a mejor forma y hermosura la referida Sala Capitular, y se introdujo en ella el callejón que mediaba entre dicha Sala y el Hospital de la Resurrección, cuya medianía se le compró al dicho Hospital por el aprecio que hicieron los peritos nombrados por una y otra parte, que consistió en 324 reales de vellón, por escritura que otorgaron por parte del referido Hospital del Sr. don Francisco de Paula Mancera, presbítero, su administrador, y los señores don José Sánchez Bayo, Hermano Primero, Juan León, Mayordomo, y don Juan Muñoz del Castillo, secretario, en nombre y con poder de la Esclavitud, ante Juan Domínguez Cadenas, escribano público del número de esta Villa, en 2 de febrero de dicho año, de que se puso copia autorizada en el archivo". En cuanto a los tributos bástanos saber que eran redimidos con mucha frecuencia, imponiéndose de nuevo, sin perder de vista que, a veces, sobrevenían trabacuentas y dificultades para hacer efectivas las rentas y vencimientos. Y respecto de las rentas de las fincas raices ocurría lo mismo, a veces con personajes del orden de un don Pedro de Guzmán, del que sabemos (lO-junio-1642) que tenia arrendada una casa de la Hermandad y que desde que se firmó el contrato no había pagado ni pagaba corrido alguno, por lo que se acordó desahuciarlo y lánzalo de la finca, no sin perseguirlo hasta cobrar el último maravedí; y no era sólo don Pedro, por lo que la Esclavitud padecía una profunda crisis económica, razón que dio lugar al acuerdo de 4 de agosto de 1642, mandando que el escribano de la Hermandad diese "testimonio de todos los inquilinos y mayordomos y personas que deben a esta cofradía, para que se haga diligencia en su cobranza y vean lo que más convenga". De las fundaciones y obras pías anotadas en el protocolo, se pueden citar unas cuentas. Sea la primera la obra pía del Ledo. Rodrigo de Escobar (21 de diciembre de 1604), que producía rentas para los clérigos que acompañasen al Santísimo Sacramento en sus salidas de visita a los enfermos, cobrasen un premio de asistencia. Fue otra la obra pía del curtidor Francisco Hernández (24 de agosto de 1609), también con rentas para pagar el acompañamiento del Señor en la administración de la comunión a los enfermos e impedidos. Y para terminar, la fundación de Pedro Abad Ventosilla (11 de noviembre de 1607), que dejó su casa de la Cuesta de Santiago a la Hermandad, con cargo de que una moza esclava suya viviese en ella todo el resto de su vida. Claro que por esta causa la casa no se arrendaba; hasta que hubo quien la procuró para hacer en ella un horno o tahona, y viendo la conveniencia, se pensó en indemnizar justamente a "la mulata" (que tal era la esclava), a cambio de que dejase la casa vacía (23 de enero de 1611). Los enseres y el ajuar de la Esclavitud no eran en 5 de junio de 1638 ni muy ricos ni abundantes. Y hoy más bien se ven mermados que acrecentados. En la fecha indicada se hizo cargo el mayordomo de los siguientes efectos: - Un palio de brocado, con seis varas de plata, con sus fundas
(es el palio que la Hermandad usa hoy en sus fiestas de gala). - Dos palios para el viático: uno azul viejo y otro colorado de damasco cochinilla, con ocho varas, ambos de madera (to-davia quedan las varas de madera de un palio y el paño es moderno).
- Un incensario pequeño de plata con cuatro cadenillas. - Un viril grande con su pie y caja de madera negra (perdido). - Una cortina de tafetán sencillo blanco, que sirve de cubrir al
Santísimo Sacramento (perdida).
- Un guión de tela rosada con su cruz de plata y dos orlas de seda y oro, con su vara de plata (el que hoy usa la Hermandad, si bien con tela distinta).
- De cera menuda y 3 hachas, que al parecer serán 36 libras, poco más o menos. "Y por la presente no hubo más bienes que entregar, atento a no tener más la dicha Cofradía", termina la diligencia de entrega, que se hizo bajo el correspondiente inventario. Siguió por estos pasos la vida de la Hermandad durante todo un largo siglo, con una aplastante monotonía. Llegado el siglo XIX, la Guerra de la Independencia vino a infligirle un duro golpe, pero se repuso, aunque a duras penas. Durante el trienio liberal fue despojada de sus bienes, pero al final, en 1823, le fueron devueltos y se entregaron al mayordomo Miguel Gómez. Hay un dato estremecedor de 8 de septiembre de 1859: la Hermandad no tenia cera para acudir a la procesión de la Virgen de Consolación que estaba proyectada para ese día. Privada de nuevo la Hermandad de sus alhajas y bienes por la desamortización, fue compensada con láminas (papel del Estado), cuyos intereses no cobraba; y en vista de ello, comisionó a don Manuel Sánchez Silva, utrerano y diputado a Cortes por el distrito, para que gestionase en Madrid el cobro de los intereses de las láminas. Pero como quiera que en 18 de noviembre de 1860 no había habido solución para el problema, se facultó a don Juan María Berdeja para que pidiera a don Manuel cesara en su encargo para confiárselo a un don Agustín Holguera, que gestionaba, al parecer, con mayor actividad, el cobro de las láminas de Santa María; pero don Manuel Sánchez Silva demostró con un resguardo provisional que andaba más deprisa que Holguera, y no pasó más. Para agotar el tema tratemos ahora de los enseres dedicados alculto, que integran una nómina poco extensa pero interesante. UN VELO.- En cuentas presentadas el 7 de octubre de 1584 justificó el mayordomo 159 reales que había pagado al mercader Baltasar Hernández y a los sederos Antonio Rodríguez y Juan Martín, "de cierto damasco y franjas y hechura para el velo que se hizo al Santísimo Sacramento". Hoy perdido, parece que hubo de ser conopeo o cortinilla para ocultar al Señor después de las exposiciones de S.D.M. UNA CUSTODIA.- Debió ser de madera, porque en 26 de octubre de 1586 se pagaron a Bartolomé Ortiz, entallador, ciertos maravedíes "por adobar la custodia". En 21 del mismo mes de 1592 fue el cerrajero Bartolomé Rodríguez quien hizo reparos en ella; y en 9 de diciembre de 1600 fue otro cerrajero, Juan de Acuña, quien cobró 4 reales por una cerradura "para la caja donde está la custodia", dato que nos hace pensar que no había de ser muy grande. UN GUION O ESTANDARTE.- Debe ser el que hoy se conserva y usa la Hermandad, cuya primera noticia es de 29 de octubre de 1600, fecha del cabildo en que se acordó que "Por cuanto esta cofradía tiene necesidad de un guión para acompañar al Santísimo Sacramento, que la dicha cofradía lo haga y compre; el cual se comete al Ledo. Gonzalo de la Torre, Rector, y al dicho mayordomo de la dicha ocfradia; y que para este efecto se venda una capa de carmesí vieja que tiene esta santa cofradía, para ayudar a pagar la dicha obra". Once años después (23 de enero de 1611) se acordó "que se haga un guión de plata, del peso y valor que al Sr. Rector y mayordomo les pareciere"; o no se había hecho el anterior o se pensó sustituirlo por otro más rico. PALIOS.- En cuentas de 1584 se habló de 11 reales y medio gastados "en ciertos cordones para adobar el palio"; pero este palio debía ser el viejo, porque en 30 de septiembre de 1587 se dijo que "por cuanto esta cofradía tiene un palio con que se acompaña al Santísimo Sacramento, el cual está viejo y estragado y roto y de poco servicio, acordaron que se haga un palio para con que se acompañe al Santísimo Sacramento y que para esto se haga como conviene. Cometieron este negocio a Rodrigo Jiménez, clérigo, Rector y a Luis Sánchez de Arroyo y Antonio Rodríguez, para que cualquiera de ellos y todos tres vayan y saquen de la feria de Molares la seda y recado que fuera menester, y si dicho mayordomo pague todo lo que fuere menester y tome carta de pago, para el dicho palio y tenga cuenta y razón..." En cuentas de 9 de octubre de 1588, el mayordomo "dio y pagó a Francisco de Villagrán, mercader, en feria de Molares, 224 reales por nueve varas y tres cuartas de damasco azul, a razón de 23 reales la vara, para un palio que hizo para la dicha cofradía..."; "dio y pagó a Diego Hernández, mercader, 22 reales y medio de tres varas de tafetán que compró para la guarnición del palio..."; "dio y pagó a Antonio Rodríguez, sedero, 376 reales y medio, de los flecos y oro y seda y hechura de ellos, y recados que fueron menester para la hechura del dicho palio..."; y "se gastaron en ir a comprar la seda para el dicho palio 15 reales". En cuentas de diez años después (8 de abril de 1597), resultaronpagados 41.185 maravedíes a Gonzalo Hurtado y Jerónimo Hurtado, mercaderes, por quince varas y una tercia de brocado carmesí, que costó cada vara 79 reales, por escritura ante Martín Guisado, escribano público, en 2 de marzo del año anterior. Se pagó además "a Alonso Hernández, sedero, vecino de la Ciudad de Sevilla, 21.556 maravedíes, por razón de 66 onzas y media de fleco de oro y seda y . alamares y cordones y botones, que fue para la guarnición del palio...". Y "a Juan Hernández, lencero, vecino de Sevilla, 26 reales de seis varas de holendilla encarnada, para aforrar el palio". Y "a Nicolás de Bruselas, pintor, 102 reales de seis varas plateadas, y el lienzo y una tabla donde están puestas, que todo costó el dicho dinero". Y "a Antón Ruiz, sastre, 32 reales por la hechura del palio y recados". "Item de por descargo que gastó en la ida a Sevilla para comprar el brocado y varas y flecos para el palio, de su persona y cabalgadura, 12 reales". En total, 68.589 maravedíes, o sea, 183 ducados, 4 reales y 11 maravedíes. En 18 de octubre del mismo año hay nuevos apuntes de gastos en palio: se pagaron al sastre Antonio Ruiz 38 reales de cordones de seda carmesí; 15 reales de cinco varas de esterliz y 32 reales de hechura del palio y hopas y recados de hilo y seda. Pero estos gastos menudos podrían referirse al palio viejo o a otro palio chico de cuatro varas de que ya tenemos noticias. Andando el tiempo (29 de junio de 1631), "por cuanto está en poder de Gabriel de Mena un corte de damasco carmesí que tiene la dicha cofradía para hacer un palio para sacar con el Stmo. Sacramento por las calles, ordenaron se le entregue al dicho Miguel Monje de la Parra, mayordomo de ella, para que luego se haga, por ser de necesidad urgente de ella..." Nos encontramos con un damasco carmesí, distinto del azul que se compara en Molares, o sea, ante dos palios, posiblemente uno de cuatro varales y otro de seis. LAS VARAS DE PALIO.- Me refiero a las que hoy tiene la Sacramental; se hicieron por acuerdo de 17 de junio de 1601; en este día "se juntaron a cabildo los señores consiliarios Juan Pérez Pompas y Pedro de la Barrera y el Ledo. Cristóbal de Avila; y el dicho Pedro de la Barrera, por ausencia de Gonzalo de la Torre, y Lope de Valdés, y el Ledo. Martín de Salazar y Juan Millán de Bohórquez y Pedro Rodríguez y acordaron que por cuanto Juan Sánchez Familiar, difunto, dejó a esta dicha cofradía 50 ducados para ayuda de hacer unas varas de plata para el palio con que se acompaña al Stmo. Sacramento; y poniéndolo en efecto todos unánimes y conformes, son de parecer que las dichas varas se hagan y para esto se saque la limosna que tuviere el arca de la dicha cofradía; y asimismo se cobren los maravedíes que los hermanos suelen dar cada un año de limosna; y acordaron que el mayordomo haga diligencia y cobre sin dilación alguna el alcance que se hizo a Fernando Vela, mayordomo que fue de esta cofradía; y asimismo acordaron que se junten los señores Juan Pérez Pompas y el Ledo. Cristóbal de Avila y Pedro de la Barrera con el mayordomo de la dicha cofradía, a los cuales dieron su poder cumplido cuanto de derecho se requiere, para que traten el hacer las dichas varas y las concierten y vean el alto y grueso y peso (que) han de llevar; yasimismo las daban su poder cumplido para que puedan obligar a la dicha cofradía y a las rentas de ella para pagar lo que costare la plata y hechura de las dichas varas; y lo firmaron de sus nombres. Otrosí acordaron que por cuanto Juan Sánchez dejó estos 50 ducados con obligación de una misa cantada del Espíritu Santo, y más mandó un tributo de 100 ducados a esta dicha cofradía con obligación de otra fiesta cantada del Espíritu Santo, determinaron que atento que los 50 ducados se consumen en seis varas de plata, que son las dichas, que el tributo de los 100 ducados queden obligados a hacer las dos fiestas para siempre jamás. Y asi obligaron a la cofradía y lo firmaron de sus nombres, fecha ut supra". En cabildo de diez días después tenemos novedades: se reunieron Juan Pérez Pompas, el Ledo. Cristóbal de Avila y Lope de Valdés, presbíteros, y Alonso Jiménez Alvarez de Bohórquez, vecinos de dicha Villa y hermanos de la cofradía del Ssmo. Sacramento en ella y de los dociliarios de la dicha cofradía, y dijeron que por un cabildo que hicieron ellos y otros hermanos dociliarios de la dicha cofradía en 17 días de este mes de junio de la fecha de éste, se ordenó que se hiciesen unas varas de plata para el palio del Stmo. Sacramentoa de la dicha iglesia; y diputaron para ello de los dichos dociliarios para las concertar, plata y hechura de ellas; y porque para que tenga efecto lo susodicho, los dichos diputados, en cumplimiento de lo susodicho, han concertado las dichas varas, que han de ser seis, y de ello han escritura a que se refieren; en virtud de la cual se ha de dar al maestro platero que las ha de labrar y hacer, 10 ducados luego adelantados. Y para cumplir lo susodicho mandaban y mandaron que el arca puesta en la dicha iglesia, de la dicha cofradía, se abra y cuente y vea por presencia de mi el dicho escribano el dinero que hay en la dicha arca; y porque la dicha arca tiene dos llaves, o tres con la de la reja donde está, la una de las cuales de la dicha arca tiene el dicho Ledo. Juan Pérez Pompas y la otra el Ledo. Gonzalo de la Torre, presbítero beneficiado de la iglesia, el cual está ausente de esta Villa y no se puede haber la dicha llave que asi tiene para el dicho efecto, acordaron y dijeron que la dicha cerradura de la llave que tiene el dicho Ledo. Gonzalo de la Torre, presbítero, se abra y quiten los clavos de ella, para que la dicha arca se abra; y en presencia de mi el dicho escribano público, Gonzalo Alonso, cerrajero, en cumplimiento de lo susodicho, quitó los clavos a la dicha cerradura y la arrancó de la tabla de la dicha arca, donde estaba clavada y luego se abrió con la otra llave, y en presencia de mí el escribano se sacó el dinero que en la dicha arca había por los dichos cuatro dociliarios, el cual se contó y hubo lo siguiente:
En reales de plata .................. 167 reales
En menudos ........................ 640 reales
Por manera que en la dicha arca se hallaron ..... 807 reales,
de suso referidos, los cuales se volvieron a echar y meter en la dicha arca de dos llaves y se cerraron con las dos llaves. De todo lo cual doy fe yo, el dicho escribano público, siendo testigos Diego de Soto y Bernabé Sánchez presbítero y Pablo Cárdenas, vecinos de Utrera, y lo firmaron los dichos conciliarios". Fue encargado de la obra el maestro platero de masonería Baltasar Miguel, que percibió un anticipo y empezó a trabajar, entregando veinticuatro cañones, dos de ellos incluso con sus remates. Pero no terminó su obra el artista. En 12 de junio de 1602 ya había muerto, por lo que la continuó su fiador Lázaro Martín Pescador, que en esa fecha cobró cantidades para entregar a Leonor de Salas, la viuda del platero. En 4 de octubre de 1602 debían estar terminadas y totalmente entregadas las seis varas de plata de nuestro palio. Son, naturalmente, barrocas y su calidad como obra de artesanía no es para hablar mucho, ponderando la destreza del punzón. Si sumamos las entregas de dinero que se hicieron al platero para pagarle, tendremos:
1a entrega ........................................ 1.100 reales
2a entrega (15-12-1601) ............................ 1.100 reales
3a entrega (2-3-1602), del arca de las limosnas ..... 260 reales
4a entrega (2-3-1602), del alcance de Hernando Vela. 44 reales
5a entrega (12-3-1602), del arca .................... 84 reales
6a entrega (12-3-1602), del Doctor Gaspar Fernández 66 reales
7a entrega (12-3-1602), de Melchor Fernández...... 66 reales
8a entrega (12-3-1602), de Miguel Romero.......... 22 reales
9a entrega (20-3-1602), del arca .................... 110 reales
10a entrega (20-3-1602), del alcance de Hernando Vela. 22 reales
11a entrega (12-4-1602), del arca .................... 267 reales
12a entrega (12-6-1602), del arca .................... 220 reales
13a entrega (21-7-1602), del arca .................... 143 reales
14a entrega (16-8-1602), del arca .................... 158 reales
otal.......................... 3.662 reales A razón de once reales el ducado, costaron, pues, las varas 333 ducados menos un real. Cada vara costó 55 ducados y 3 reales. UN VIRIL.- En 24 de agosto de 1609 se acordó "que para en que esté el Stmo. Sacramento como es razón, que se haga un viril muy bueno y que se pida para ayuda a su hechura a los parroquianos de esta iglesia limosna; y diputaron para ello al señor Rector y Mateo Sánchez y Miguel de la Parra, presbíteros, Juan Millán de Bohórquez, Pedro Mateos Navarrete, para que hagan esta buena obra a esta cofradía". No hay datos, como en el caso de las varas del palio, pero consta que en 18 de septiembre de 1640 se pagaron al platero Francisco López, 9 reales por un aderezado o arreglo de poca monta. La intervención del platero hace pensar en que el viril fue relativamente rico, si no de plata. UNA MUCETA.- En 18 de septiembre de 1640 se dieron en descargo al mayordomo de la Sacramental "122 reales que parece haber pagado al P. Juan Carrillo Santoyo, religioso de los clérigos menores de la ciudad de Sevilla, por el valor de 7 varas y media de damasco de China, a 14 reales la vara, para hacer la muceta grande para el cura que lleva el Viático a los enfermos". UN CETRO DE PLATA NUEVO.- Para el sacerdote maestro de ceremonias en las funciones solemnes. Se hizo antes de la presentación de las cuentas de 5 de febrero de 1643, pues en ellas dio en descargo al mayordomo "82 reales que parece dio y pagó a Francisco López, maestro platero, vecino de Utrera, los 32 de ellos en plata y los 50 en vellón, por el gasto que tuvo y hechura del cetro de plata que esta cofradía tiene suyo en propiedad; y la otra mitad pagó el Ledo. Pedro de la Barrera, presbítero, mayordomo de la fábrica del Señor Santiago, porque la dicha fábrica se sirve de él los días de fiesta y entre año, y asi está hecho el trato..." EL ALTAR DE LA SALA DE HERMANOS.- Es barroco, pequeño, de finales del siglo XVII, o principios del siguiente. Tiene gracia, presidido por una linda Inmaculada Concepción. No he logrado ver datos sobre este altar en los libros consultados. UN CRUCIFIJO DE MARFIL.- Hermosa pieza perteneciente al siglo XVIII, según parece a primera vista. Curiosa peana de madera incrustada de marfil. PARTICIPACIONES EN LOS BLANDONES GRANDES DE PLATA.- El miedo que produjo el comienzo del llamado "trienio liberal", dio lugar a que los cuatro blandones de plata, punzón de Gargallo, que poseía la Sacramental de Santiago en condominio con la de Animas y con la parroquia, se enterraran en unos nichos de la cripta, para evitar que el crédito público se apoderara de ellos, y en espera de que pasara el tumulto político desatado. Y cuando acabó la racha (1823), resultó que sin saber cómo ni por qué, faltaban varias piezas de plata a los blandones, por lo que el mayordomo Miguel Gómez, reclamaba al cura don Manuel Monreal, quien no consentía en hacerse responsable del tal pérdida. Esta situación originó pleito, no terminado, al parecer, pues a las actuaciones que yo he visto les falta la sentencia. En 1860 faltaron varias piezas de plata de los blandones ("las palmas que cubrían adornando los codos altos de los pedestales", que creo siguen faltando hoy). Se volvió a repetir la noticia de copropiedad que ya se ha dicho, y se acordó en 6 de enero de dicho año extremar la vigilancia y reponer la falta por terceras partes; la pérdida debió ocurrir durante el mes de ánimas y la fiesta de la Concepción y su octava. PARTICIPACION EN LA CUSTODIA.- En acta de la Hermandad de Animas, acuerdo de 6 de enero de 1860, adoptado por la Clavería; se determinó aclarar los derechos que tenían ambas Hermandades (Animas y Sacramental), sobre la custodia de plata que se estrenó el año de 1853, ya que para su construcción se fundió una urna de plata que se utilizaba para guardar el Sacramento el Jueves Santo, y que era propiedad de dichas hermandades. Claro está que las participaciones de que se ha hablado están hoy solamente sobre el papel, y no se van a reivindicar ahora; pero fueron participaciones legitimas y reales y de ellas oí hablar, cuando yo era un muchacho, a los hermanos viejos de la Sacramental. Queda ahí mi testimonio. Esta Hermandad tomó parte en la peregrinación a Roma organizada por la Archidiócesis de Sevilla, para asistir a las ceremonias de la declaración de la Realeza de la Virgen María; y hallándose en la iglesia de San Esteban, dentro del mismo Vaticano, el Hermano Mayor el señor don Joaquín Giráldez Torres, con los demás peregrinos, recibieron la comunicación del Emno. y Rvdmo. Sr. Cardenal Arzobispo de Sevilla don Pedro Segura y Sanz, a virtud de la cual, S.S. el Papa Pió XII, concedió el titulo de pontificia y un distintivo especial a las hermandades presentes, para que pudieran ostentarlo en todos sus actos corporativos y de culto. Fue la fecha la del 1° de noviembre de 1954. Y por otra parte, es constante el uso del título de "ilustre" por las hermandades Sacramentales, como lo es la nuestra. |