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Reglas de la Hermandad
Capítulo VI

DE LA SALIDA PROCESIONAL
EN NUESTRA SEMANA SANTA

Regla 89ª.- Cumpliendo lo que ordenan nuestras Reglas 20 y 21 del Capítulo II de estos Estatutos, el Jueves Santo, a la hora que sea fijada por la autoridad eclesiástica, saldrá esta Hermandad en solemne procesión de penitencia, acompañando a sus veneradas imágenes, sin acompañamiento de Banda de música.

Regla 90ª.- La estación habrá de hacerse guardando el mayor silencio, orden y recogimiento, quedando prohibido terminantemente a todos los hermanos, durante el tiempo que vistan la túnica de nazareno, descubrirse, hablar con alguna o algunas personas y salirse de la fila mientras forma parte de la Cofradía, debiendo, en caso de urgente necesidad, llamar a su Diputado de Tramo, para que ocupe su puesto durante su ausencia, que será siempre lo más breve posible.

Regla 91ª.- Nuestros hermanos vestirán el siguiente hábito, para llevar a cabo la estación de penitencia: túnica de cola, negra, con cinturón de esparto, calzando alpargatas negras, también de suela de esparto. En el antifaz llevará, como distintivo, la cruz de Santiago en color rojo. Esta cruz será el escudo y emblema de la Hermandad.

Bajo ningún pretexto será permitido a los hermanos nazarenos usar distintivos, joyas ni emblemas oficiales o particulares de ninguna clase, durante la estación de penitencia.

Regla 92ª.- Para que el hermano pueda recoger la túnica nazarena propiedad de esta Hermandad, para la salida en la Cofradía, será indispensable ser mayor de catorce años, que se halle al corriente en el pago de sus cuotas mensuales y que satisfaga la cuota extraordinaria de salida que haya fijado en el Cabildo General de Salida. La papeleta de sitio se le remitirá a su domicilio.

Quien desee ser recibido como hermano con la intención de realizar su estación de penitencia, y provoque su alta en los primeros meses del año, e incluso durante el período de reparto de túnicas, deberá abonar la anualidad completa de cuotas, como requisito indispensable para poder aspirar a la concesión de la túnica nazarena.

Regla 93ª.- El orden de la procesión será el siguiente: Cruz de guía, acompañada de cuatro faroles; Senatus acompañado de cuatro varas; Estandarte acompañado de cuatro varas; Guión Sacramental acompañado de cuatro varas; bocinas; Presidencia con cinco varas y Fiscal de paso; paso de nuestro Padre Jesús Cautivo, acompañado de cuatro maniqueteros y cruces de penitentes.

Sigue el cuerpo de nazarenos del paso de la Santísima Virgen, con arreglo al siguiente orden: Cruz parroquial acompañada de dos ciriales; bandera pontificia acompañada de cuatro varas; bandera carmelita acompañada de cuatro varas; bandera concepcionista acompañada de cuatro varas; las Reglas, con otras cuatro varas; simpecado sacramental, con cuatro varas; bocinas; acólitos con ciriales e incensarios; Presidencia con cinco varas y Fiscal del paso de la Virgen; finalmente, el paso de la Virgen de las Lágrimas bajo palio, acompañado de cuatro maniqueteros y cruces de penitentes.

Regla 94ª.- La Junta de Gobierno, a propuesta del Diputado Mayor de Gobierno y en el Cabildo de Salida de la Cofradía, tomará el acuerdo de la colocación de los puestos en la Cofradía.

Regla 95ª.- Los hermanos de luz figurarán en el paso del Cautivo por riguroso orden de antigüedad, portando cirios rojos; y en el paso de la Santísima Virgen, con el mismo orden de antigüedad y portando cirios blancos con codales rojos.

Regla 96ª.- Los hermanos que hayan de hacer la estación de penitencia deberán estar en la iglesia de Santiago a la hora fijada por la Junta de Gobierno, haciendo el recorrido desde su domicilio al templo por el camino más corto, sin alzarse el antifaz, estándole prohibido hablar con personal alguna. Al llegar a la Iglesia, puesto de rodillas, saludará primeramente al Santísimo Sacramento en el monumento, rezando la estación menor y haciendo la Comunión Espiritual. Seguidamente rezará un Credo ante nuestro Padre Jesús Cautivo y una salve a la Virgen Santísima de las Lágrimas. Cuando sean llamados para hacerles entrega de las insignias y cirios que les correspondan, después de haberlos recogido, ocuparán su puesto y quedarán desde ese momento bajo el mandato de su Diputado de Tramo, en plena colaboración con el mismo, para la mejor organización de la Cofradía.

Antes de la salida de la Cofradía, el Hermano Mayor jurará en nombre de la Hermandad y ante la imagen de nuestro Padre Jesús Cautivo, en alta y clara voz, el siguiente voto de silencio:

“¡Divino Redentor, Cautivo por nuestros pecados! Nosotros los nazarenos de tu Cofradía, queriendo imitarte en tu Pasión, durante la que siempre callaste, aún cuando te acusaron injustamente, te prometemos solemnemente no hablar nada, en absoluto, durante nuestro recorrido, a lo largo del cual te acompañaremos meditando en el camino que seguiste con la Cruz.

“Amadísimo Jesús: nuestro espíritu está presto y pronto, pero nuestra carne es flaca. Por eso te pedimos desde ahora, fuerzas para callar, aún cuando intenten hacernos hablar, aún cuando nos parezca preciso hablar.

“Enséñanos a callar, igual que Tú callaste.

“Te ofrecemos este silencio que vamos a guardar, en reparación de tantas blasfemias como a diario suben desde esta Ciudad hasta la peana de tu trono, de tantas conversaciones impuras, de tantas murmuraciones sin caridad, de tantas calumnias.

“Es poco, Señor, lo que te vamos a ofrecer, a cambio de tales y tantas ofensas, pero queremos unir nuestro silencio a tu Pasión y tu muerte, seguros de que así gana un valor sin medida.

“Sea tu Madre Santísima, nuestra Madre María, quien te presente esta ofrenda de un silencio que ninguno de tus nazarenos se atreverá a quebrantar. Así sea.”

Entonando el “Perdón, oh. Dios mío...” comenzará el desfile procesional.

Durante el curso de la procesión, todos los hermanos están obligados a obedecer los mandatos de los Diputados de tramos o Celadores que, conjuntamente con el Diputado Mayor de Gobierno, son los responsables más directos del buen orden, compostura y recogimiento de la Cofradía durante su estación de penitencia.

Los Diputados de Tramos tendrán, además la misión de vigilar su tramo, que le habrá sido asignado por el Diputado Mayor de Gobierno, debiendo reemplazar al hermano que por una necesidad imperiosa tuviese que abandonar la fila de nazarenos, recomendándole siempre a este último que procure regresar dentro de la máxima brevedad. En el caso de que algún hermano tuviera necesidad de abandonar definitivamente su puesto, por causa de fuerza mayor, le retirará la papeleta de sitio y lo comunicará rápidamente al Diputado Mayor de Gobierno, quien procederá en consecuencia.

Al regreso al templo, procurarán los hermanos guardar el máximo de recogimiento durante toda la entrada de la Cofradía, entregando sus insignias o cirio a sus respectivos Diputados de Tramo y aguardando dentro de la Iglesia hasta la total entrada de la Hermandad, rezándose seguidamente una Salve en acción de gracias a nuestra amantísima titular la Santísima Virgen de las Lágrimas.

Marcharán, finalmente a sus respectivos domicilios, con la misma diligencia y sobriedad que a la venida.

Regla 97ª.- Los Diputados de insignias serán nombrados anualmente por la Junta de Gobierno y a propuesta del Diputado Mayor de Gobierno Primero.

Regla 98ª.- Si por causa de fuerza mayor hubiese necesidad de suspender cualquier desfile procesional, los miembros de la Junta de Gobierno se reunirán en Cabildo de Urgencia y podrán suspender el desfile. Si se tratase de la estación de penitencia, sólo podrán tomar parte en este Cabildo aquellos miembros de la Junta que formen parte del cuerpo de nazarenos.

Regla 99ª.- Los hermanos que por voto o promesa trataran de hacer alguna penitencia extraordinaria asistiendo a la procesión, deberán consultarlo con el Director Espiritual, el cual concederá permiso ateniéndose a las prescripciones sobre cumplimento de votos y a los acuerdos tomados por esta Hermandad.

Regla 100ª.- La Hermandad exige a todos los cofrades la más fiel observancia de todas las anteriores disposiciones, con el fin de sostener incólume el alto espíritu de piedad y devoción, evitando así que la Junta de Gobierno, por la infracción de alguna de nuestras Reglas por los Hermanos, se vea obligado a retirarle el escudo de nuestra Hermandad, quedando inhabilitado el nazareno para continuar su estación de penitencia o volver a vestir nuestro hábito nazareno en años sucesivos, en la posibilidad, incluso, de dejar de pertenecer a nuestra Cofradía, según los casos y la gravedad de sus faltas.

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